Bio

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Creativo en los´80

Un 24 de octubre del siglo pasado ingresé a mi primera agencia de publicidad, Gowland. El plan era hacer tres meses de training rotativo por todos los departamentos. El 25 de octubre supe que no cumpliría con lo acordado, nunca más salí del departamento creativo.

En quince años hice la carrera completa, desde pasante hasta director creativo de una de las agencias más grandes del país, miembro de una de las cadenas más importante del mundo. En ese tiempo pasé por doce agencias distintas con una sentencia que me acompañó siempre como una cuenta regresiva: “la carrera del creativo es muy corta”. Quizás por eso desarrollé los reflejos necesarios para saltar del barco antes de que se cruce el iceberg. Cuando llegué al que consideré mi techo como creativo -lo siguiente era ser dueño de agencia y no me interesaba- salté a la producción de cine publicitario. Ahí sí, como no tenía experiencia y ninguna posibilidad de ser contratado, no me quedó más remedio que ser dueño. Los amigos y conocidos que habían sido nuestros pares como creativos nos dieron, a mi socio Sebas Alfie y a mí, la posibilidad de conseguir buenos guiones que transformamos en dignos comerciales de TV. Y entonces comenzó a girar la rueda.

Director de cine a partir del 2000

La crisis del Corralito nos encontró en pleno despegue. La productora ya tenía una estructura que debíamos mantener, pero el mercado local estaba destruido. Por esas cosas del destino, el año anterior lo habíamos dedicado a viajar para establecer alianzas de representación en distintos países: Brasil, Chile, España, México y Estados Unidos. Así fue como nos llegó una producción de Brasil e inmediatamente después otra de España. Esto nos permitía mantener la productora de Buenos Aires, pero a un costo alto: estar mucho tiempo fuera de casa y lejos de nuestras familias.

Nos planteamos como objetivo unir trabajo y familia en un mismo lugar, lo que no sucedía en Buenos Aires, por eso la alternativa fue saltar a Madrid.

Quien dice Madrid dice España y quien dice España dice Europa. Los proyectos se sucedían uno tras otro, con buenos presupuestos y con toda la libertad para modificar los guiones. Fue seguramente la mejor etapa laboral de mi vida. Y también familiar ya que dos de mis hijos nacieron en esos años.

Actualmente soy consultor

Pero como los argentinos nacemos con la aplicación “Detector de crisis” ya instalada, cuando percibimos los primeros temblores decidimos cerrar nuestro capítulo de inmigrantes antes de que la burbuja inmobiliaria española nos explotase en toda la cara.

De vuelta en Buenos Aires seguí durante unos años trabajando como director hasta que mi instinto me sugirió que volviera a saltar y fue entonces que reuní mi experiencia en agencias de publicidad y en productoras de cine y la puse a disposición de los anunciantes bajo el título de “consultor en producción audiovisual”.

A esto me dedico actualmente y es lo que me permite darme algunos gustos, por ejemplo, desarrollar un proyecto personal como Fotocrónicas.

 

 

 

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